
Un diciembre, a la pequeñísima Marie Anne se le ocurrió pedir un préstamo para comprarse ¡UN AUTOOOOOO! y me dije ah caray esta chamaca ya tiene coche y yo que tengo sopetecientos años más que ella porque no. Entonces me embarqué.
Ya escribí como me fue en la aprendida a manejar y eso (ver MI MEJOR AMIGO en mi blog) así que recuerdo dos momentos buenísimos de este año y medio en nuestro debut sobre ruedas.
INCENDIO EN PERIFERICO
Regresamos del trabajo a toda velocidad (que ni es tanta porque mi bocho, gracias a dios no jala mucho) tomamos el periférico hacia la civilización (perdón, hacia el sur) y nos damos cuenta de que algo a lo lejos se está incendiando. Esto no tendría bronca si no fuera porque el incendio estaba exactamente donde teníamos que dar vuelta a la derecha e íbamos en el carril de alta. El par de morbosas, mensas y babosas volteamos al mismo tiempo a ver el siniestro y nuestro ángel de la guardia nos salvó de estrellarnos en medio del tráfico del periférico.
ECHELE CRITERIOOOOO JEFA
Érase una vez que un pariente lejano estaba muy enfermo. Así que decidí violar la ley y sacar el carro el viernes que no circulo. En eso, sale de la nada un tránsito y chin! que nos para el cabrón ya sabrán:
POLICIA: ¿su licencia?
YO: ahí está
P: Pos Usted no circula los viernes
Y: es que mi abuelito está muy enfermo, vamos a llevarle medicinas.
P: No, no se puede, está en el reglamento de tránsito (pinches reglamentos mamomes).
Y: Bueno, pues sólo tengo veinte pesos, de verdad
P:No pus: “échele criterio jefa”
Ni modos, la Mariana tuvo que apoquinar para poder llegar a nuestro destino.
Y esta es una pequeña crónica de las aventuras “en el detritus federal (rockdrigo QEPD)
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